641. ¡Mi amor lo cura todo! — 04.08.2014
Mi hija. Mi querida hija. Hoy, por favor, diles a Nuestros hijos que estén completamente junto a Jesús, con ÉL, y que lo lleven a ÉL y a Su Amor Divino en sus corazones, porque éste [el amor] es muy necesario en su mundo, en su sociedad que el demonio manipula y hace que los corazones de las personas se enfríen, se oscurezcan e inserta ira, odio, amargura y tristeza en ellos, lo que los lleva a la desolación y al fanatismo y los hace esclavos y marionetas de él.
Mis hijos. Si invitan a Jesús a sus vidas, LE dejan participar en todos los “acontecimientos” de su vida y comparten Su amor que tienen en sus corazones con los demás, traerán amor y calor a su mundo, a los corazones fríos y a veces petrificados de sus hermanos y hermanas, ¡y así traerán un poco de paz y luz a ellos y a su mundo!
Mis hijos. Si llevan el amor de Mi Hijo dentro de ustedes y lo viven, lo comparten con los demás, entonces este amor se multiplicará y llevarán Jesús a esa persona. Un poco de paz vendrá a ellos y un destello de esperanza despertará, un recuerdo que cada persona lleva dentro de sí. El alma de la persona ha sido tocada por el amor que han compartido con ella y que se ha multiplicado de esta manera y Mi Hijo puede trabajar en ella, ¡atrayéndola hacia Sí a través de ustedes!
Mis hijos. Recen por todas aquellas personas que aún no han encontrado a Mi Hijo, pues su oración hace lo mismo: Jesús puede obrar en el alma de la(s) persona(s) por la(s) que han rezado y atraer así muchas más almas hacia Sí.
Mis hijos. El amor del Señor está siempre con ustedes. Habita en ustedes, en sus corazones. Deben descubrirlo, “liberarlo con pala” -¡de toda la carga y la oscuridad, las sombras y los sentimientos negativos que el demonio ha puesto en su corazón TODOS!- (¡)y vivir(!), porque quien vive el amor del Señor vive una vida que vale la pena vivir. Se siente pleno y lleno de alegría, y hace el bien a sus semejantes.
Vivan, pues, el amor de Jesús y ¡compártanlo con sus hermanos y hermanas! De este modo, Jesús estará siempre con ustedes y entre ustedes, y la alegría en sus corazones será grande. Amén.
Les doy la gracias y los bendigo.
Con amor,
Su Madre en el Cielo.
Madre de todos los hijos de Dios y Madre de la Salvación. Amén.
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“Mi amor lo cura todo: ¡toda pelea, toda vulneración, toda herida, aunque sea muy profunda, y toda clase de desolación y odio! Quien vive Mi amor se libera del odio y del miedo. Nunca caerá en la desolación, ni será “atormentado” por la preocupación.
Invítenme a ser parte de su vida y Mi amor fluirá a través de ustedes y hará de sus corazones lo que el Padre quiso desde el principio: un lugar cálido lleno de paz y alegría, lleno de Luz y Amor Divinos.
Quien lleva Mi amor dentro de él permanecerá puro y libre de sentimientos negativos, porque Mi amor ocupa todo el corazón, todo el ser dentro de ustedes, y no habrá lugar para nada que no sea Mi amor, un amor que se expande y multiplica más y más en cuanto lo comparten con los demás.
Vuelvan a Mí, su Jesús, y entréguense completamente a Mí. Cuanto más cerca estén de Mí, más plenos serán ustedes y su vida.
Con profundo y devoto amor,
Su Jesús que los ama.
Hijo del Padre Todopoderoso y Salvador de todos los hijos de Dios. Amén.